Cuando terminé de sistematizar las doce entrevistas de la investigación «Sanando la Matriz», lo que más me quedó resonando fue lo que las mujeres describieron del después, una vez que el UDU ya estaba armado, pintado, consagrado. Los beneficios concretos que ellas nombraron, con sus propias palabras.
Buena parte de mi trabajo como musicoterapeuta está puesto en lo femenino: en los cuerpos que llegan a consulta cargando ciclos que en la mayoría de los casos nunca terminaron de elaborarse, duelos gestacionales, maternidades en soledad, memorias de abuso, o simplemente la sensación de haber perdido contacto con la propia voz. Cuando llega una mujer con ese tipo de motivo de consulta, le propongo crear su UDU, primero porque es el instrumento matriz que representa lo femenino, el utero, la matriz gestacional y además porque en la ciclicidad de armar, esperar el tiempo de secado, repetir capas y volver a esperar, encuentro una vía concreta para trabajar exactamente esas dificultades.
Las doce mujeres que atravesaron el proceso llegaron por motivos muy distintos entre sí, pero todos tocan ese mismo territorio. Algunas los cuentan así:
«En la búsqueda de embarazo, comenzar a querer buscar respuestas al porqué no llegaba: emocional, una montaña rusa.»
«Estaba en proceso de terapia, con situaciones de estrés laboral y tenía manifestaciones físicas, me estaba enfermando seguido, y también buscaba sanar la relación con lo femenino.»
«Me encontraba redescubriéndome, tras maternar 4 años de manera autónoma, en mucha soledad y completamente agotada: física, mental y emocionalmente.»
«Sanar las memorias y dolores de mi matriz, sobre todo abusos sexuales y abortos; además, esperaba encontrar una tribu y un espacio seguro.»
«Brillar con mi propia luz, encontrar mi propia voz. Soltar el miedo a ser vista. Hacer sin temor a dañar.»
Fertilidad, maternidad en soledad, duelo, trauma, agotamiento, miedo a ocupar espacio: son dificultades de lo femenino con las que trabajo todo el tiempo y el proceso de crear el UDU les da un territorio concreto y propio por donde empezar a tramitarlas con el cuerpo.
Varias participantes describieron algo muy parecido: empezar a notar señales que antes pasaban desapercibidas.
«Hacer el UDU me dio la posibilidad de estar más consciente de mí misma, de mis límites tanto físicos como emocionales… y de la ciclicidad de esos eventos en mi árbol genealógico, y la posibilidad de romper esos patrones.»
Otra mujer, que llegó al proceso en medio de mucho estrés laboral y con el cuerpo somatizando todo, contó algo parecido: volver a registrar la diferencia entre lo que su cuerpo necesitaba y lo que el afuera le exigía.
Esto apareció una y otra vez, casi siempre de forma espontánea: la sensación de estar interrumpiendo algo heredado. Una participante lo resumió en tres frases, después de terminar el proceso:
«Me di cuenta que daba excesiva importancia a cosas que realmente no la tienen. Traté de no dejarme llevar por las creencias familiares. También, ver más allá de las apariencias.»
Otra, que atravesó el proceso poco después del regreso de su hijo mayor, dijo que la experiencia le reflejó «cuánto había que sanar» en su propia historia —no como sentencia, sino como punto de partida.
Un beneficio que no esperaba encontrar tan marcado: cuánto les costaba a muchas mujeres, al principio, tomarse en serio su propia obra. Y cuánto cambió eso hacia el final. Una participante fue muy directa:
«Más libertad y derecho a decir, al espacio para mi descanso… nació la honra y el respeto por mis creaciones. Eso es lo más significativo: valorar mis creaciones.»
Otra encontró, en el contacto con la fuerza física necesaria para dar forma al instrumento, algo que no había ido a buscar: confianza a la hora de sostener sus propias decisiones.
Para quienes llegaron buscando «conectar con lo femenino» —una frase que se repite en distintas versiones a lo largo de las entrevistas—, el proceso les devolvió algo tangible. Una mujer que compitió durante años en un entorno laboral masculino lo explicó así:
«Fue como recordar que existen diferencias entre mi cuerpo como mujer, mis necesidades y la forma en la que me relaciono con otras mujeres.»
Otra encontró, en el trabajo con la sangre menstrual durante la etapa de pintura, una vía de conexión que no había tenido antes: con su propia sexualidad, con su ciclo, con lo que ella llamó simplemente «la diosa».
El Udu es la Sintesis viva de un profundo proceso:
«Me ha acompañado en meditaciones, en el temazcal y en ceremonias. Cuando me siento perdida, recurro a él.»
«Lo tengo a la vista para recordar todo lo que abordé con él, y también lo toco.»
«Ambos UDUs […] se encuentran en mi casa, junto a mi altar. La idea es poder verlos todos los días.»
El Udu es un recurso terapéutico propio, disponible cada vez que lo necesitan —sin depender de una sesión, sin depender de mí.
________________________________________
Estos son fragmentos de una investigación cualitativa con doce mujeres, no una promesa generalizable. Pero si algo se repite con esta claridad en entrevistas independientes, (y en muchísimas mujeres mas cuyas experiencias en el espacio de Lutheria Terapeutica de M.A.T no fueron parte de las entrevistas) vale la pena prestarle atención.
Todo lo que aquí les cuento esta atravesado por las tres bases sobre las que se sostiene todo el trabajo de M.A.T.: la escucha somática —volver a registrar lo que el cuerpo siente, sin apurar interpretación—, la conciencia cíclica —entender que crear, sanar y sostenerse no son actos lineales, sino capas que se repiten y maduran— y la soberanía —el derecho de cada mujer a decidir sobre su cuerpo, su ritmo y su voz. Eso es lo que el proceso habilita. Y eso es lo que se queda con ellas mucho después: cada vez que tocan su UDU, y su UDU les canta de vuelta, están volviendo a ejercitar esas mismas tres bases, solas, a su propio ritmo, sin necesitar la sesión ni necesitarme a mí.
Si te interesa conocer más sobre el proceso Sanando la Matriz, podés escribirme o visitar escueladedragonas.com.ar.
Te dejo aqui el video de la presentación de mi investigacion:
Descubre más desde Escuela de Procesos ArteOrgánicos
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
