Hola, soy Clari. Vuelvo a escribirte desde mi casa en Buenos Aires, una noche fría de invierno. Algo que me fascina de las estaciones (y de los ciclos en general) es que entrar en ellos es, a la vez, comenzar a salir. En invierno los días se van haciendo cada vez más cortos… hasta que llega la noche más larga, y allí mismo comienzan a extenderse las horas de sol, hasta que llega la primavera.
Hace poco soñé que había una guerra y yo no sabía qué hacer. Mis opciones eran quedarme escondida sola, o salir de donde estaba y ponerme en movimiento con un grupo, ambas me daban miedo. Entonces una niña que estaba a mi lado me dijo, muy segura de sí misma, que la única forma de atravesar esa situación era seguir viviendo la vida, vivir y ya, y entonces la acompañé.
Vivir el invierno, que la primavera llega sola. Dejarse guiar y dejarse sostener, cuando no se sabe qué ni a dónde ni cómo
En este pequeño relato en voz de Vero, Clarissa Pinkola Estés cuenta la historia de cómo Demeter se deprime por el rapto de su hija Perséfone a manos de Hades. La historia también relata cómo Baubo, la diosa del vientre, le devuelve la alegría bailando desnuda y revoleando sus pechos, arrancándole una risa profunda, terapéutica, llena de sexualidad-vitalidad que hace que Deméter reanude la búsqueda de su hija. Este relato es también el mito de la creación de la primavera, que llega cuando Deméter, diosa de las cosechas, se reencuentra con Perséfone, diosa del inframundo. Lo que Baubo le recuerda a Deméter a través de la risa obscena, es que está viva aunque no lo parezca.
En mi sueño, sin la ayuda de la niña me hubiera quedado paralizada, sin saber qué elegir. En el cuento, si Baubo no bailaba moviendo sus caderas y revoleando las tetas, Demeter no hubiera salido de su depresión. La confianza no siempre viene desde adentro sino que a veces simplemente resuena por lo que otra persona trae, y lo que toca es dejarse guiar.
Que tus caderas tomen el mando. Invocando a Baubo, te propongo un juego: buscá un espacio cómodo y seguro, libre de interrupciones que puedan hacerte sentir pudorosa… ponete de pie, dejando las rodillas apenas flexionadas. Respirá profundo… y poné este video en loop. Llevando tus manos a tus caderas, hacé pequeños golpecitos a los costados, adelante, atrás… y seguí la guía de la canción hasta que tus caderas tomen el mando, y ahí, dejate guiar por lo que ellas te pidan.
“Cuando más me relajo,
cuanto más tiempo me doy
de paz mental y no enrosque,
y suelto (aunque sea por un rato)
la vida me da unos regalos preciosos
y me devuelve cuidados y más paz mental”
Vero dixit, en la previa a su cumpleaños 52 (feliz cumple Vero!!!)
Gracias por estar del otro lado, nos vemos pronto!
